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¿Cómo explicar por que perdió Gimnasia el viernes pasado? Esta pregunta posee mas de diez respuestas diferentes en la cabeza de los hinchas hoy en día. Realmente se mezclan sentimientos y sensaciones; hay bronca, desilusión, calentura, conformismo por el rendimiento, pero por sobre todo tristeza. El lobo no mereció perder el partido, pero como acá valen los goles, tenemos que decir que fue el que más errores cometió en los noventa minutos. Obviamente no hay que olvidarse de la manito negra que tuvo el rival “El señor Maglio”, acompañado de la manito del más allá “la señora suerte”. La verdad no hay explicación lógica para el primer gol de Lanús, solo a Gimnasia le pasan estas cosas, si alguien conoce un brujo que lo llame urgente. Desde ese momento cambió el partido para los nuestros, hasta ahí éramos superiores en todos los sectores de la cancha, cuatro situaciones y dos golazos, Lanús solo se había acercado una vez por un descuido del medio campo y reventó el travesaño con un tiro de Biglieri. ¿Qué pasó después del descuento? Todo lo que no queremos ver de nuestros jugadores, pero vamos por partes. El principal error fue la desconfianza que reinó entre los muchachos que, inexplicablemente, retrocedieron 20 metros hasta llevar el partido a las cercanías de Nereo. El segundo error, y no menos importante, fueron las desconcentraciones que se sucedieron en los primeros diez minutos del segundo tiempo. En esta suma de errores se puede explicar por que el lobo se fue con las manos vacías del sur de Buenos Aires; fueron quince minutos de estar dormidos que el rival aprovechó al máximo, claro está, sumándole la manito extra del impresentable árbitro del cotejo. Sin embargo, la suerte siguió vistiendo de granate, le impidió a Gimnasia volver a mandar en el marcador cuando Carranza sacudió el travesaño; e igualarlo cuando primero Carranza y luego Fileppi se comieron dos goles inexplicables. Al final el lobo metió en su campo al granate, pero los nervios y las imprecisiones se presentaron en los minutos finales, por lo que ya no hubo mas situaciones claras de gol. Nos vamos con la cabeza gacha, dolidos y tristes, se perdió un partido que estaba casi ganado, pero el mensaje para los hinchas y los jugadores queda muy claro “falta mucho todavía, cada día el equipo está mejor, seguí apoyando que se puede revertir la situación, no abandones a tu amigo de toda la vida y dejá todo en la cancha” Hay muchas facetas por corregir pensando en Huracán (Viernes 12 a las 19:00 hs), una de ellas pasan por lo psicológico, el equipo tendrá que ser más fuerte de la cabeza, tenerse más confianza, ser fríos para cerrar un partido e inteligentes para aprovechar la desesperación de los rivales; en lo futbolístico, seguir buscando el famoso equilibrio y una identidad en el juego que no cambie de partido a partido. El dato positivo es que los goles están apareciendo, ahora será cuestión de evitar los del rival. |